TEMA 33: ¿Podemos orar por los difuntos?

Queridos hermanos:

Les voy a contar un caso que me sucedió hace algún tiempo:

Un día se murió un amigo mío que en cuanto a religión no era ni chicha ni limonada, unas veces iba a misa y otras iba al culto de los evangélicos.

Cuando murió, los evangélicos lo velaron con muchos cantos y alabanzas, y al día siguiente lo llevaron al cementerio.

Como era amigo mío, quise ir al cementerio a orar por él. Una vez allá, le pregunté al pastor, si me dejaba hacerle un responso, y me contestó: «El finado era oveja de nuestro rebaño y nosotros no les rezamos a los muertos porque a estas alturas de nada le sirven las oraciones». Total que no me permitieron rezarle el responso y tuve que contentarme con orar en silencio.

Esta anécdota nos da pie para preguntarnos:

  • ¿Podemos orar por los difuntos?
  • ¿Les sirven nuestras oraciones?
  • ¿Cuál es la doctrina católica y la evangélica al respecto?

La Doctrina católica

  • La Biblia nos dice que después de la muerte viene el juicio: «Está establecido que los hombres mueran una sola vez y luego viene el juicio» (Hebr. 9, 27).
  • Después de la muerte viene el juicio particular donde «cada uno recibe conforme a lo que hizo durante su vida mortal» (2 Cor. 5, 10).
  • Al fin del mundo tendrá lugar el «juicio universal» en el que Cristo vendrá en gloria y majestad a juzgar a los pueblos y naciones.
  • Es doctrina católica que en el juicio particular se destina a cada persona a una de estas tres opciones: Cielo, Purgatorio o Infierno.
Las personas que en vida hayan aceptado y correspondido al ofrecimiento de salvación que Dios nos hace y se hayan convertido a El, y que al morir se encuentren libres de todo pecado, se salvan. Es decir, van directamente al Cielo, a reunirse con el Señor y comienzan una vida de gozo indescriptible «Bienaventurados los limpios de corazón -dice Jesús- porque ellos verán a Dios» (Mt. 5, 8).

Quienes hayan rechazado el ofrecimiento de salvación que Dios hace a todo mortal, o no se convirtieron mientras su alma estaba en el cuerpo, recibirán lo que ellos eligieron: el Infierno, donde estarán separados de Dios por toda la eternidad.

Y finalmente, los que en vida hayan servido al Señor pero que al morir no estén aún plenamente purificados de sus pecados, irán al Purgatorio. Allá Dios, en su misericordia infinita, purificará sus almas y, una vez limpios, podrán entrar en el Cielo, ya que no es posible que nada manchado por el pecado entre en la gloria: «Nada impuro entrará en ella (en la Nueva Jerusalén)» (Ap. 21, 27).

Aquí surge espontánea una pregunta cuya respuesta es muy iluminadora:

  • ¿Para qué estamos en este mundo? Estamos en este mundo para conocer, amar y servir a Dios y, mediante esto, salvar nuestra alma. Dios nos coloca en este mundo para que colaboremos con El en la obra de la creación, siendo cuidadores de este «jardín terrenal» y para que cuidemos también de los hombres nuestros hermanos, especialmente de aquellos que quizás no han recibido tantos dones y «talentos» como nosotros. Este es el fin de la vida de cada hombre: Amar a Dios sobre todas las cosas y salvar nuestra alma por toda la eternidad.

¿Qué acontece, entonces, con los que mueren?

  • Ya lo dijimos: Los que mueren en gracia de Dios se salvan. Van derechamente al cielo.
  • Los que rechazan a Dios como Creador y a Jesús como Salvador durante esta vida y mueren en pecado mortal se condenan. También aquí la respuesta es clara y coincidente entre católicos y evangélicos.

Pero, ¿qué ocurre con los que mueren en pecado venial o que no han satisfecho plenamente por sus pecados?

  • Ahí está la diferencia entre católicos y evangélicos. Los católicos creemos en el Purgatorio. Según nuestra fe católica, el Purgatorio es el lugar o estado por medio del cual, en atención a los méritos de Cristo, se purifican las almas de los que han muerto en gracia de Dios, pero que aún no han satisfecho plenamente por sus pecados. El Purgatorio no es un estado definitivo sino temporal. Y van allá sólo aquellos que al morir no están plenamente purificados de las impurezas del pecado, ya que en el cielo no puede entrar nada que sea manchado o pecaminoso.

Ahora bien, según los evangélicos no hay Purgatorio porque no figura en la Biblia y Cristo salva a todos, menos a los que se condenan.

Para nosotros, los católicos hay Purgatorio y en cuanto a su duración podemos decir que después que venga Jesús por segunda vez y se ponga fin a la historia de la humanidad, el Purgatorio dejará de existir y sólo habrá Cielo e Infierno.

Por consiguiente:

  • Según nuestra fe católica, se pueden ofrecer oraciones, sacrificios y Misas por los muertos, para que sus almas sean purificadas de sus pecados y puedan entrar cuanto antes a la gloria a gozar de la presencia divina.
  • Los evangélicos insisten en que la palabra «Purgatorio» es una pura invención de los católicos y que ni siquiera este nombre se halla en la Biblia.
  • Nosotros argumentamos que tampoco está en la Biblia la palabra «Encarnación» y, sin embargo, todos creemos en ella. Tampoco está la palabra «Trinidad» y todos, católicos y evangélicos, creemos en este misterio. Por tanto, su argumentación no prueba nada.

¿En definitiva, el porqué de esta diferencia es muy sencillo?

  • Ellos sólo admiten la Biblia.
  • En cambio para nosotros, los católicos, la Biblia no es la única fuente de revelación. Nosotros tenemos la Biblia y la Tradición.
    • Es decir, si una verdad se ha creído en forma sostenida e ininterrumpida desde Jesucristo hasta nuestros días es que es dogma de fe y porque el Pueblo de Dios en su totalidad no puede equivocarse en materia de fe porque el Señor ha comprometido su asistencia. Es el mismo caso de la Asunción de la Virgen a los cielos, que si bien no está en la Biblia, la Tradición cristiana la ha creído y celebrado desde los primeros tiempos, por lo que se convierte en un dogma de fe. Además esto lo ha reafirmado la doctrina del Magisterio durante los dos mil de fe de la Iglesia Católica.

La Tradición de la Iglesia Católica

  • La Tradición constante de la Iglesia, que se remonta a los primeros años del cristianismo, confirma la fe en el Purgatorio y la conveniencia de orar por nuestros difuntos.
  • San Agustín, por ejemplo, decía: «Una lágrima se evapora, una rosa se marchita, sólo la oración llega hasta Dios».
  • Además, el mismo Jesús dice que «aquel que peca contra el Espíritu Santo, no alcanzará el perdón de su pecado ni en este mundo ni en el otro» (Mt. 12, 32).
  • Eso revela claramente que alguna expiación del pecado tiene que haber después de la muerte y eso es lo que llamamos el Purgatorio.
  • En consecuencia, después de la muerte hay Purgatorio y hay purificación de los pecados veniales.

El Apóstol Pablo dice, además, que en el día del juicio la obra de cada hombre será probada.

  • Esta prueba ocurrirá después de la muerte: «El fuego probará la obra de cada cual. Si su obra resiste al fuego, será premiado, pero si esta obra se convierte en cenizas, él mismo tendrá que pagar. El se salvará pero como quien pasa por el fuego» (1 Cor. 3, 15).

    1. La frase: «tendrá que pagar» no se puede referir a la condena del Infierno, ya que de ahí nadie puede salir.
    2. Tampoco puede significar el Cielo, ya que allá no hay ningún sufrimiento.
    3. Sólo la doctrina y la creencia en el Purgatorio explican y aclaran este pasaje.
    4. Pero, además, en la Biblia se demuestra que ya en el Antiguo Testamento, Israel oró por los difuntos. Así lo explica el Libro II de los Macabeos (12, 42-46), donde se dice que Judas Macabeo, después del combate oró por los combatientes muertos en la batalla para que fueran liberados de sus pecados. Dice así: «Y rezaron al Señor para que perdonara totalmente de sus pecados a los compañeros muertos».
    5. Y también en 2 Timoteo 1, 1-18, San Pablo dice refiriéndose a Onesíforo: «El Señor le conceda que alcance misericordia en aquel día».

Resumiendo:

  • Entonces, digamos que con nuestras oraciones podemos ayudar a los que están en el Purgatorio para que pronto puedan verse libres de sus sufrimiento y ver a Dios.
  • No obstante, como que en la práctica, cuando muere una persona, no sabemos si se salva o se condena, debemos orar siempre por los difuntos, porque podrían necesitar de nuestra oración. Y si ellos no la necesitan, le servirá a otras personas, ya que en virtud de la Comunión de los Santos existe una comunicación de bienes espirituales entre vivos y difuntos. Esto explica aquella costumbre popular de orar «por el alma más necesitada del Purgatorio».

Las catacumbas

  • En las catacumbas o cementerios de los primeros cristianos, hay aún esculpidas muchas oraciones primitivas, lo que demuestra que los cristianos de los primeros siglos ya oraban por sus muertos.
  • Del siglo II es esta inscripción: «Oh Señor, que estás sentado a la derecha del Padre, recibe el alma de Nectario, Alejandro y Pompeyo y proporciónales algún alivio».
  • Tertuliano (
  • año 160-222) dice: «Cada día hacemos oblaciones por los difuntos».
  • San Juan Crisóstomo (344-407) dice: «No en vano los Apóstoles introdujeron la conmemoración de los difuntos en la celebración de los sagrados misterios. Sabían ellos que esas almas obtendrían de esta fiesta gran provecho y gran utilidad» (Homilía a Filipo, Nro. 4).

Amigos y hermanos míos, creo que les quedará bien claro este punto tan importante de nuestra fe:

  • Quien se profese católico no sólo puede sino que debe orar por sus difuntos

Y aquí cabe una pregunta:

  • ¿Cómo queremos que nos recuerden nuestros amigos y familiares cuando nos muramos, con o sin oración?

Por lo menos entre los católicos:

  • Todos dirán que su deseo es que oren por ellos y que se les recuerde con la Santa Misa, porque aunque un católico muera con todos los sacramentos, siempre puede quedar en su alma alguna mancha de pecado y por eso conviene orar por ellos. Este es el sentir de la Iglesia Católica desde sus comienzos.

En lo que se refiere al Purgatorio:

  • Hay que agregar que no es como una segunda oportunidad para que la persona establezca una recta relación con Dios. La conversión y el arrepentimiento deben darse en esta vida.

Los católicos:

  • Pues, no nos contentamos solamente con cantar alabanzas y glorificar a Dios, sino que elevamos plegarias a Dios y a la Santísima Virgen por nuestros difuntos y con más razón en los días inmediatos a su muerte.

La oración por los difuntos

  • Los primeros misioneros que evangelizaron América introdujeron la costumbre, que aún perdura en algunos lugares, de reunirse y hacer un velorio que se prolonga por una semana o nueve días.
  • Se reza aún una Novena en la que los familiares se congregan para acompañar a los deudos y ofrecen a Dios oraciones por el difunto.
  • También la Iglesia, desde tiempo inmemorial, introdujo la costumbre de celebrar el día 2 de Noviembre dedicado a los difuntos, día en el que los católicos vamos a los cementerios y, junto con llevar flores, elevamos una oración por nuestros seres queridos.

Los evangélicos:

  • Por lo general, sólo alaban a Dios por los favores que Dios le concedió al difunto.
  • Pocas son las sectas que oran por ellos.
  • En materia doctrinal, hay mucha variedad entre una secta y otra, ya que, como interpretan la Biblia según su libre albedrío, cada iglesia y cada persona tienen su propio criterio.

En cambio, entre los católicos

  • Sabemos que cualquier texto de la Escritura no debe ser objeto de interpretación personal, sino que la Iglesia, inspirada por el Espíritu Santo. Quien nos revela a través de sus pastores el verdadero sentido de cada texto. Y en este sentido, el Papa es el garante la verdad revelada, es decir, del depósito de la Fe. Así, el Papa nos confirma en que nuestra Fe es la misma de los primeros cristianos, y la misma que perdurará hasta el fin de los tiempos.

Digamos, para terminar:

  • Que los católicos no sólo podemos orar por los difuntos, sino que éste es un deber cristiano que obliga, especialmente, a los familiares y a los amigos más cercanos.
  • Orar por los vivos y por los difuntos es una obra de misericordia. De la misma manera que ayudaríamos en vida a sus cuerpos enfermos, así, después de muertos, debemos apiadarnos de ellos rezando por el descanso eterno de sus almas.
  • Ente los católicos la tradición es orar por los difuntos y en lo posible celebrar la Santa Misa por su eterno descanso.
  • Dice la Liturgia: "dales, Señor, el descanso eterno y brille para ellos la luz eterna"
  • Y san Agustín dijo:"Una lágrima se evapora, una flor se marchita, sólo la oración llega al trono de Dios".
P. Paulo Dierckx y P. Miguel Jordá

TEMA 32: ¿Son iguales todas las religiones?

Queridos hermanos:

En estos últimos años hemos presenciado un gran crecimiento de las sectas en toda América Latina.
¿Responde esto a un crecimiento normal de las religiones? Creemos que no.
Creemos que en gran parte ello obedece a un plan fríamente elaborado para destruir o debilitar la Iglesia Católica y su influencia en cada región.
Algunas de estas sectas son financiadas por los grandes grupos económicos de EE. UU, verdaderas transnacionales proselitistas que invierten millones en propaganda, vendiendo o distribuyendo revistas, libros y folletos.
Pasan de casa en casa, invitan a personas poco iniciadas en la Biblia y bajo pretexto de orar con ellos les arrebatan su mayor tesoro que es la fe católica.
Por eso no podemos permanecer pasivos ante esta realidad y vamos a dar aquí un vistazo a algunas de las principales sectas o religiones que vemos a nuestro alrededor, no con el afán de polemizar, sino con el único objetivo de dar una orientación a quienes la necesitan. Por lo demás, todo el mundo tiene derecho a saber quién es quién.

Digamos primero que Jesús quiere una sola Iglesia.
  • Esto es precisamente lo que El le pidió al Padre en su oración sacerdotal: «Que todos sean uno como tú, Padre, estás en mí y yo en ti» (Jn. 17, 21). Y si Cristo quiso la unidad de todos sus seguidores ¿qué podemos pensar de los que siembran la división? ¿Qué podemos pensar de aquellos que, con el correr de los siglos, han querido enmendar la página al Señor creando nuevas religiones? ¿No será que con esta actitud entorpecen el plan de Dios y en lugar de construir la unidad colaboran a la división?

Conozcamos algunas de estas denominaciones:

LOS TESTIGOS DE JEHOVA
  • Nacieron en Estados Unidos hace poco más de cien años.
  • Su fundador es Carlos Taze Russell,
  • Hijo de presbiterianos.
  • Niegan la Santísima Trinidad
  • Dicen que Cristo, antes de ser hombre, era el arcángel San Miguel.
  • Alteran los textos bíblicos a su capricho.
  • Dicen que Jesús no murió en una cruz sino en un palo y que resucitó sólo como criatura espiritual.
  • Para ellos todas las religiones, fuera de la suya, son satánicas,
  • Sostienen que Dios castigará a todos los que no han querido entrar en su secta.
  • Prohíben la transfusión de sangre.
  • Consideran que la Iglesia Católica está corrompida y que es la Babilona moderna.

Sin embargo:

Esto sólo se explica por la gran ignorancia religiosa en que viven muchas personas.

  • Y lo peor es que los católicos que se cambian, después despotrican contra la Iglesia Católica, renegando de ella, y a veces dicen: «Yo cuando era católico tomaba y le pegaba a mi señora... Pero desde que soy Testigo de Jehová llevo una vida ordenada».
  • Lo que llama la atención es que, a pesar de este cúmulo de errores, muchos católicos se dejan fascinar por su «supuesto» amor a la Biblia y los siguen.
  • En realidad nunca conocieron ni vivieron a fondo su fe católica.
  • Nosotros les decimos que no es necesario cambiarse de religión para dejar el trago o para no pegarle a la mujer. Basta ser consecuente con su fe católica y punto.
  • Decimos que Jesús fundó una sola Iglesia sobre el Apóstol Pedro y no autorizó
    a nadie para que fundara otras iglesias. Jesús dijo a Pedro: «Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia». (Porfavor lea el texto nuevamente, dice mis o mi Iglesia)

LOS MORMONES

  • Su fundador es José Smith,
  • Nacido en Vermont, EE. UU.
  • A la edad de 15 años recibió unas revelaciones que le anunciaron que todas las iglesias cristianas estaban corrompidas y que él debía organizar la verdadera Iglesia de Cristo.
  • Su secreto está en un libro que, según él, en 1823 le entregó el ángel Moroni. Se trataría de un libro escrito en planchas de oro en el que hay una relación de los antiguos habitantes del continente americano que habrían llegado a EE. UU después de la destrucción de la torre de Babel.
  • En este libro estaría la plenitud del Evangelio comunicado a ellos por el mismo Cristo, que también viajó a Estados Unidos después de su Resurrección.
  • En 1830 esta iglesia recibió el nombre de «Iglesia de los Santos de los Ultimos Días».
  • Para ellos, Cristo fue engendrado carnalmente de Dios Padre.
  • La Biblia y el libro de Mormón son su única norma de fe,
  • Sólo aceptan «su» Biblia, porque las demás, según ellos, estarían mal traducidas.
  • Además la Biblia tiene que complementarse con el libro de Mormón.
  • Tienen sólo dos sacramentos: el bautismo por inmersión y la santa cena con pan y agua.
  • Bautizan a los muertos y en su trabajo misionero siempre van de a dos.

Sin embargo:

  • El hombre latinoamericano, que es educado y acogedor, fácilmente los hace entrar en su casa pero después no se los puede sacar de encima.
  • Insisten de una y otra manera en que uno deje su fe católica y pase a ser mormón.
  • Y no pocas veces tratan de convencer a la gente dándoles regalos, dólares y promesas y, por supuesto, algunos quedan enredados en sus redes.
  • ¿Por qué han progresado tanto los mormones en estos últimos años? Hay una razón política que es bueno que todos conozcan.
  • Hace unos treinta años Rockefeller, después de recorrer casi todos los países de América Latina, informó al Congreso de EE. UU. que había que contrarrestar la labor de la Iglesia Católica, la que, al despertar en los pueblos la conciencia de su dignidad, se constituía en la principal fuerza opositora a los intereses de Estados Unidos en América Latina y, en consecuencia, había que anularla o dividirla hasta donde fuera posible. Entonces, el Congreso programó un sucesivo y creciente envío de misioneros mormones para debilitar la unidad de la Iglesia Católica y destinó millones de dólares para que se contruyeran templos mormones en toda América Latina.
  • También en sus visitas domiciliarias los mormones ofrecen dólares y viajes a EE. UU. para que la gente se cambie a su religión y algunos, ante la tentación del lucro o porque pasan necesidad, sucumben y se hacen mormones.
  • Los mormones son una religión sin base teológica seria, y su «historia» más bien parece un cuento de ciencia ficción, porque ¿en qué pruebas científicas basan su planteamiento?
  • Sin embargo, tienen algunas cosas muy positivas: son buenos organizadores y tienen muchos colegios, cooperativas y granjas.
  • Es una lástima que su base religiosa sea tan pobre y que deformen tanto la Biblia.
  • Tanto los católicos como la mayoría de las iglesias cristianas protestantes los rechazan como no cristianos, porque niegan la divinidad de Jesucristo. Por lo tanto, no podrían llamarse sectas, sino que son una «religión» sin referencia a Jesús ya que no creen en su divinidad.
  • Muchos católicos llaman a los Mormones la religión del dólar, porque con el dólar hacen cualquier cantidad de ofertas para ganar adeptos.

LOS PENTECOSTALES

  • Son los que más han crecido en estos últimos años en toda América Latina.
  • Más del 63 por ciento de todos los protestantes de América Latina son pentecostales.
  • Hay muchas razones por las que nuestro pueblo se siente a gusto con ellos: la alegría, los cantos, la curación y la fraternidad.
  • Se caracterizan porque son cerrados, por su fanático proselitismo y sus ataques contra la Iglesia Católica.
  • Los movimientos pentecostales hoy son numerosos y abarcan más de 30 millones de adherentes en América Latina.
  • Al principio rechazaron toda organización, pero pronto la necesidad los obligó a agruparse. De ello nacieron las Asambleas de Dios que también están extendidas por toda América Latina.
  • El nombre «Pentecostal» ya indica la gran importancia que estos grupos dan al acontecimiento siempre actual de Pentecostés, el que se actualiza en el Bautismo llamado del Espíritu Santo.
  • El movimiento pentecostal nace como una respuesta a un anhelo de renovación espiritual que estaba latente, tanto en la mente de los pastores como de los fieles de algunas iglesias tradicionales. La Iglesia tenía que renovarse de nuevo con el fuego de Pentecostés. Fieles y pastores invocan repetidamente al Espíritu Santo, piden a Cristo que envíe de nuevo al Espíritu, y comienzan a sentirse renovados, llenos de entusiasmo, de calor, hablan en lenguas y efectúan curaciones.
  • Los Pentecostales tienen en común con nosotros los Católicos que creen en el misterio de la Santísima Trinidad y también creen en la divinidad de Cristo el único Salvador. Pero no aceptan la Tradición.
  • Para ellos la Biblia es la única fuente de revelación dejada por Dios al mundo. Su bautismo es por inmersión y el lavado de su cuerpo en el agua pura es un símbolo externo de purificación.

EL EJERCITO DE SALVACION

  • Esta secta tiene una serie de elementos que lo asemejan a un ejército mundano: uniforme militar, grados militares, una fuerte disciplina y son realmente un ejército de paz en favor de los marginados.
  • Mantienen muchas obras sociales. Su divisa es «sangre y fuego». Sangre de Cristo y fuego del Espíritu.
  • Nacieron en 1865, en Inglaterra, y su fundador es Guillermo Booth.
  • Tienen multitud de obras sociales: maternidades, asilos, dispensarios, centros de drogadictos, centros de rehabilitación de alcohólicos etc.
  • Se les reprocha el no atacar la pobreza de raíz y de no atacar las causas que la originan.
  • Su objetivo es extender el protestantismo y se inspiran en la doctrina protestante.
  • Predican la justificación por la sola fe, la sumisión a la Palabra del Señor, y su conversión personal se demuestra con el testimonio misionero.
  • Se reúnen en las calles con sus bandas «militares» y así atraen a la gente y ofrecen servicios religiosos de predicación de la Palabra y cantos.

FINALMENTE:

  • En todas las religiones hay elementos positivos y negativos, hay gracia y santidad, pero tiene que quedar muy claro que la plenitud de la gracia y de los medios de santificación dejados por Cristo a su Iglesia se hallan únicamente en la Iglesia Católica fundada por Jesús.
  • Dice el Concilio que cometería un grave error quien, consciente de ello, la desconociera, es decir, se cambiara de religión. El Concilio reafirma que la Iglesia fundada por Jesús se reconoce hoy solamente en la Iglesia Católica.
  • Todas las sectas, sin excepción, rechazan la sumisión al Papa. Sólo la Iglesia Católica acepta su autoridad y este es su sello característico.
  • Es también muy revelador observar que todas las religiones cristianas son relativamente nuevas, es decir, de estos últimos 500 años.
  • Ahora bien, la verdadera Iglesia tiene que conectar con Cristo que vivió hace 2.000 años. ¿Dónde estaban estas religiones en los 1500 años de vida de la Iglesia católica? ¿Dónde estaban ellos cuando Jesús nació en Belén? ¿Dónde estaban cuando Jesús murió y resucitó? ¿Dónde estaban cuando la Iglesia Católica sufría las terribles persecuciones de los primeros siglos? ¿Se habrán condenado todos los que nacieron antes que se fundara su religión?
  • Para nosotros queda muy claro, que la Iglesia Católica -y sólo la Iglesia Católica- es la única Iglesia fundada por Cristo. La única que proviene del mismo Cristo, la única que ha mantenido la sucesión apostólica sin interrupción y la única que por medio de los Apóstoles entronca con Cristo.

P. Paulo Dierckx y P. Miguel Jordá